Actividad 7- El colapso de la Humanidad durante la SGM
1- Los genocidios del siglo XX y el Holocausto del pueblo judío
Materiales de Lectura: Definición y características de un Genocidio (Fuente: Amnistía Internacional)
Materiales de Lectura: El Holocausto del pueblo judío en el contexto de la Alemania de entreguerras (Fuente: Museo del Holocausto EEEUU)
Materiales de Lectura: Definiciones de genocidio y crímenes de guerra (Fuente: Organización de las Naciones Unidas)
2- El uso de las bombas nucleares en Japón
Material de Lectura: El bombardeo de Hiroshima y Nagasaki (Fuente: BBC en Español)
6 de agosto de 1945 “La hora era temprana; la mañana tibia, apacible y hermosa…De pronto, un resplandor intenso me devolvió a la realidad; luego, otro…El panorama poco antes luminoso y soleado era ahora oscuro, brumoso. A través de los remolinos de polvo pude apenas distinguir el pilar de madera que sostenía una esquina de mi casa: se estaba inclinando, y el techo oscilaba peligrosamente.
El
instinto me hizo intentar la fuga, pero una lluvia de vigas y escombros
me cerró el paso. A duras penas logré llegar al roka y bajar al jardín,
pero entonces se apoderó de mí una gran debilidad e hice un alto para
recuperar mis energías. Sólo entonces noté sorprendido que estaba
completamente desnudo. Vaya, ¿qué había pasado con mis calzoncillos y mi
camiseta?
¿Qué había ocurrido?
Me miré. Tenía todo el lado
derecho del cuerpo cubierto de cortes pequeños y heridas, de los que
manaba sangre en abundancia. Una astilla de tamaño respetable salía de
un desgarrón en el muslo, y algo tibio que me mojó los labios…En el
cuello se me había incrustado un trozo grande de vidrio que retiré con
total naturalidad, y con la indiferencia de quien sigue bajo los efectos
de una impresión desusadamente fuerte,...
¿Dónde estaría mi mujer?
Sólo entonces me asusté y la llamé a gritos:
-¡Yaeko-san!
¡Yaeko-san! ¿Dónde estás? -del cuello me brotó un borbotón de sangre.
¿Me habría cortado la carótida? ¿Me iba a desangrar? Presa de un miedo
irracional volví a gritar: ¡Es una bomba de 500 toneladas! Yaeko-san,
¿dónde estás? ¡Ha caído una bomba de 500 toneladas!
Una Yaeko-san
pálida y medrosa, las ropas desgarradas tintas en sangre, surgió de
entre las ruinas de nuestra casa, sujetándose un brazo. Su presencia me
tranquilizó y, aplacado a medias mi propio terror, intenté
tranquilizarla.
-No es nada -le dije-. Tenemos que salir de aquí lo antes posible.”
Hachiya, M (2005) Diario de Hiroshima, pp.17-18, Editorial Turner Publicaciones